Hoy me nació un conflicto y como soy escritora lo tengo que escribir, lo tengo que gritar a los cuatro vientos, que mas puede hacer un escritor.
¿Podría callar acaso? ¿No se le estrangularía la garganta? ¿O mejor la pluma? Es por eso que les tengo que contar.
Seré sincera en esto, nunca me ha conformado nada de lo que he hecho, y eso que lo he sacado del corazón.
Algunas veces leyendo mis escritos he encontrado después de algún tiempo errores garrafales. Errores imperdonables, y no puedo pensar ¡bueno! ¡Esto lo corregiré! porque no es posible, mi error estará allí, siempre, señalándome y recordándome que soy imperfecta.
Así llevo una larga lista de errores, claro que también he aprendido mucho, pero la lista sigue creciendo ¿será que nunca acabara? Si hasta parece mas larga que la otra.
Pienso de mi obra que peca de simple y los años de experiencia no le han dado la solvencia que esperaba.
Sueño con algo espectacular antes de mi partida, y doy todo lo que soy, aunque no me conforme.
He conocido muchos hombres con este sentimiento y he llegado a la conclusión de que solo somos gente simple, personas comunes, que hacen su labor cada día sin preguntar para que.
En esa lista de experiencias sume una conclusión mas, con medio siglo de vida, lo he decidido.
Seré tolerante, me permitiré ser imperfecta, me amare con mis errores y seguiré dando mi amor.
Y tu lector ten misericordia, permíteme ser imperfecta y permite lo que tu eres, porque un segundo de grandeza humana, lleva mucho trabajo de armado y oculta una verdad.
Lo idóneo y lo natural, conlleva mucha variedad, caprichos del creador ¿Quién le puede discutir?
Perdón por la reflexión, tan intima, tan privada, me recuerda una frase de aquel cantor Joan Manuel, hombre capaz de poner música al poema “NUNCA ES TRISTE LA VERDAD, LO QUE NO TIENE ES REMEDIO…”
CHABELA de mi cuaderno reflexiones