domingo 18 de octubre de 2009
Salió a recibirme un sillón rojo.
Eran los labios voluptuosos y seductores de Mae west.
Los relojes se doblaban y disolvía bajo la presión del tiempo
y las líneas nítidas, seguras corrían por todas las paredes perseguíendose,
se tropezaban, enredaban en trozos de cuerpos humanos y animales.
Cruce sitios inhóspitos e infernales.
Ojos perdidos en el espacio se escondían detrás de manchas.
Los caballos con largas patas andaban en terrenos áridos y escabrosos.
Debajo de un par de ojos saltones unos bigotes me invitaron a pescar.
Agarre el largo pelo retorcido y me lo guarde para usarlo como caña.
Maria Fischinger @Bled 2009


Publicado por Maria Fischinger en
11:29